¿Qué batería necesito para una casa?
Para saber qué batería necesita una casa, se dimensiona en función del consumo diario y de la autonomía deseada. Se calcula la demanda en kWh al día y los picos de potencia que pueden requerir los electrodomésticos. Un hogar típico varía mucho, pero suele situar la necesidad entre 10 y 30 kWh/día según tamaño, climatización y hábitos, y las cargas puntuales durante arranques pueden exigir potencias de varios kW.
Capacidad y autonomía: la capacidad en kWh de la batería determina cuántas horas puede suministrar la casa sin red o sin generación. Para una solución de respaldo moderado, suelen existir packs de 6-10 kWh; para coberturas nocturnas o diurnas con generación solar, 10-20 kWh o más. Es crucial que la potencia en kW del inversor y de la batería esté dimensionada para soportar los picos de consumo, no solo la energía diaria.
Química y rendimiento: la química de la batería influye en vida útil y rendimiento. Las baterías de litio usadas en domótica (p. ej., LFP o NMC) y las de plomo-ácido tienen diferentes rangos de ciclo de vida y de profundidad de descarga. Las LFP suelen permitir una mayor DoD y vida útil a largo plazo, mientras que las plomo-ácidas requieren moderación de DoD y atención al mantenimiento. Elige una opción que garantice seguridad, rango de temperatura y compatibilidad con tu instalación.
Integración y seguridad: además de la batería, considera la compatibilidad con el sistema fotovoltaico y los inversores. En sistemas con PV, conviene un esquema AC-coupled o DC-coupled, según la configuración y la posibilidad de ampliar en el futuro. Verifica certificaciones, garantía, y la necesidad de un gestor de baterías (BMS) para proteger la batería y maximizar su vida útil.
¿Qué tamaño de banco de baterías necesito para alimentar una casa?
Para definir el tamaño del banco de baterías necesario para alimentar una casa, empieza estimando tu consumo diario y el nivel de autonomía que deseas. El cálculo debe considerar la energía almacenada (kWh), la eficiencia del sistema (inversor y cableado) y la profundidad de descarga segura de las baterías, así como las pérdidas irreversibles del conjunto.
Un enfoque práctico es convertir el consumo diario en energía de banco y después convertir esa energía a una capacidad en Ah según el voltaje de tu sistema. Por ejemplo, si tu consumo diario es de 20 kWh, la eficiencia global del sistema es del 90% y la profundidad de descarga deseada es del 80%, la energía necesaria en corriente continua es ≈ 20 kWh / 0.90 = 22.2 kWh. La capacidad bruta requerida sería ≈ 22.2 kWh / 0.80 ≈ 27.8 kWh. Si usas un banco de 48 V, la capacidad en Ah sería ≈ 27.8 kWh / 48 V ≈ 580 Ah.
Si quieres autonomía de varios días, multiplica el consumo diario por el número de días y aplica el mismo ajuste de DoD y pérdidas. Por ejemplo, para 2 días de autonomía con el mismo 20 kWh/d y 80% DoD, necesitas ≈ 55.5 kWh brutos, lo que equivale a ≈ 1,156 Ah a 48 V. Este enfoque te da una referencia para dimensionar el tamaño del banco de baterías y evitar quedarte sin energía durante periodos sin generación.
Además de la capacidad, verifica que el inversor pueda soportar picos de carga y que la química de la batería (por ejemplo LiFePO4 frente a plomo-ácido) permita la profundidad de descarga elegida. Considera también un margen de seguridad para la degradación anual y el incremento de consumo con el tiempo.
¿Qué batería es mejor para el almacenamiento?
¿Cuánto dura una batería almacenada?
Cuando se pregunta cuánta dura una batería almacenada, la respuesta depende de la química, del estado de carga al guardarla y de las condiciones ambientales. Las baterías envejecen con el tiempo incluso sin uso, y la capacidad almacenada se reduce gradualmente si no se conservan en condiciones adecuadas.
Para baterías de litio-ión, la duración en almacenamiento se optimiza manteniendo un SOC de alrededor del 40-60% y una temperatura fresca y estable, típicamente entre 15 y 25 °C. Evitar exposiciones a calor extremo ayuda a disminuir la degradación.
Las baterías de plomo-ácido y algunas de NiMH tienen pautas distintas. En almacenamiento, mantenerlas en un estado de carga adecuado y en un entorno templado ayuda a conservar la capacidad; el exceso de calor acelera la envejecimiento y la descarga prolongada puede dañarlas.
- Almacenamiento en un lugar fresco y seco y libre de humedad.
- Revisar el estado de carga y recargar si está por debajo del rango recomendado.
- Para Li‑ion, mantener un SOC de 40-60% y comprobar la batería cada 6-12 meses.
En cualquier caso, la revisión periódica y el mantenimiento ligero ayudan a preservar la capacidad durante el almacenamiento y a minimizar pérdidas por envejecimiento.
