¿Cuáles son los tipos de porteros automáticos?
Los porteros automáticos se clasifican principalmente en porteros de audio y porteros de video. Los porteros de audio permiten escuchar al visitante y activar la apertura sin imagen, mientras que los porteros de video incorporan una cámara y un monitor para ver a quien llama antes de abrir.
En términos de tecnología, existen porteros analógicos y porteros IP (digitales). Los analógicos suelen funcionar con cableado tradicional y armonizan con sistemas más antiguos, mientras que los IP se conectan a la red y permiten control y visualización desde aplicaciones móviles o consolas de seguridad. También se diferencian por la conectividad: cableados frente a inalámbricos (Wi‑Fi/ Ethernet).
Respecto al montaje, se presentan en versiones de superficie, que quedan visibles en la fachada, y empotrados, que se integran en la pared. En el ámbito práctico, existen soluciones para residencial y para comunitario, con posibles funciones de control de acceso como cerradura eléctrica, código numérico o lectura de tarjetas.
¿Cómo funciona un portero automático?
Un portero automático, también conocido como videoportero, es un sistema de intercomunicación que conecta un panel exterior con un monitor o terminal en el interior de una vivienda o edificio. Su función principal es permitir la comunicación, verificar la identidad y, si se desea, abrir la puerta de forma remota. En su versión moderna, puede combinar audio, video y control de acceso en una única interfaz.
Entre sus componentes clave se encuentran el panel exterior con botón y, en muchos modelos, una cámara y un micrófono para capturar la voz, y la unidad interior con monitor o teléfono para la comunicación. El sistema se alimenta de una fuente de energía y suele incorporar un relé de desbloqueo que activa la apertura de la cerradura eléctrica cuando se concede el acceso.
Cuando alguien pulsa el botón, se genera una llamada entre el panel exterior y la unidad interior. La señal puede viajar por un bus de interconexión en cableado (analógico o digital) o por una red IP en sistemas más modernos. Si hay cámara, se transmite también video en directo para que el usuario del interior vea al visitante.
Al atender, el usuario puede emitir voz bidireccional y, si decide conceder el acceso, acciona el relé de desbloqueo para activar la cerradura eléctrica y permitir la apertura de la puerta. Existen diferencias entre sistemas analógicos y digitales, y entre soluciones con o sin video, que influyen en la calidad de audio, la latencia y la facilidad de instalación.
